Aprender a estar solo: El placer de tu propia compañía
Vivimos en una sociedad que tiene pánico a la soledad. La asociamos con el fracaso, con el «nadie me quiere» o con ser un bicho raro. Por eso, muchas personas saltan de una relación a otra sin dejar ni un mes de margen (las famosas «relaciones liana») o aguantan en vínculos que las hacen infelices solo por no enfrentarse al silencio de una casa vacía.
Pero déjame decirte algo que considero fundamental: aprender a estar solo/a es la base indispensable para poder estar bien acompañado/a. Si estás con alguien solo para huir de la soledad, no estás eligiendo a esa persona, la estás usando como un anestésico contra tu propio vacío. Y eso no es amor, es necesidad.
Los beneficios de la soledad elegida
- Autoconocimiento real: Cuando no tienes a nadie a quien agradar o con quien negociar, descubres quién eres tú de verdad. ¿Qué te gusta comer? ¿Qué música te apetece escuchar? ¿Qué harías con tu tiempo si nadie te viera?
- Fortaleza emocional: Te das cuenta de que eres capaz de gestionar tus problemas, tus miedos y tus momentos de bajón por ti mismo/a. Eso te da una seguridad que nadie te puede quitar.
- Libertad: La libertad de no tener que dar explicaciones por un día, de poder cambiar de planes a última hora sin que nadie se moleste.
Tu responsabilidad: Ser tu mejor amigo/a
Estar solo no significa estar vacío. Significa estar lleno de ti mismo. Tu responsabilidad es convertir tu soledad en un refugio, no en una cárcel. Si te aburres contigo mismo/a, ¿por qué iba alguien a querer pasar su vida contigo?
Cómo empezar a disfrutar de ti:
- Citas contigo mismo/a: Vete al cine a ver esa película que nadie quiere ver contigo, o vete a cenar a ese sitio nuevo. Al principio te sentirás raro/a, pero luego es liberador.
- Desconecta del ruido digital: A veces usamos el móvil para no sentirnos solos, pero ese ruido impide que escuchemos nuestra propia voz. Dedica una tarde a estar sin pantallas, solo contigo.
- Recupera tus pasiones: ¿Qué hacías antes de tener pareja que te encantaba? Pintar, leer, caminar, estudiar algo nuevo… Recupéralo.
- Acepta el silencio: El silencio no es algo que haya que llenar siempre. Es el espacio donde nacen las mejores reflexiones.
Cuando aprendes a disfrutar de tu propia compañía, tu estándar para dejar entrar a alguien en tu vida sube. Ya no dejas entrar a cualquiera para que «llene el hueco», sino que solo dejas entrar a quien realmente suma y aporta valor a la vida maravillosa que ya tienes tú solo/a.
Próximamente: La gestión de la ira: Cuando los nervios nos pierden.