Asertividad: ¿qué significa realmente?
Pocas palabras están tan en boca de todos hoy en día como la “asertividad”. Se menciona en prensa, televisión, redes sociales y en muchos otros espacios. Sin embargo, ¿qué implica en realidad ser asertivo? A continuación, descubrirás cómo define la RAE este término, qué conlleva en el día a día y por qué es tan importante para mejorar nuestras relaciones personales y profesionales.
La RAE lo explica así: “Se dice de una persona que expresa su opinión de manera firme y con seguridad, respetando las ideas de los demás”. A esta definición, añadiría algo esencial para potenciar nuestra convivencia con quienes nos rodean:
Es fundamental para tener relaciones sanas y productivas con las personas que nos rodean.
Una mentalidad y una forma de vivir
La asertividad no se limita a ser una habilidad de comunicación verbal. Se trata más bien de una forma de pensar, sentir y actuar que contempla tanto nuestras propias necesidades como las de las personas que nos rodean. Veamos algunos puntos clave:
- Hablar y escucharnos con respeto: Se refiere a dirigirnos a nosotros mismos con amabilidad y a dirigirnos a la otra persona con la misma consideración.
- Sinceridad con uno mismo y con los demás: Comporta reconocer nuestras emociones y expresarlas de forma honesta con nuestro compañero de vida o con quien compartimos experiencias.
- Tolerancia hacia emociones y errores: Implica aceptar nuestros miedos, alegrías y fracasos, y al mismo tiempo ser comprensivos con los de los demás.
- Establecer y respetar límites: Es decir, saber hasta dónde estamos dispuestos a tolerar y, a la vez, no traspasar los límites de quienes nos rodean.
- Evitar palabras o acciones que causen daño: Se trata de no herirnos a nosotros mismos con expresiones negativas ni herir a otros con críticas o comentarios dolorosos.
- No anteponer la necesidad de ‘decir o hacer’ si provoca un daño innecesario: Valorar si de verdad merece la pena expresar cierta opinión en ese momento o de esa forma.
- Buscar la mejor manera de expresar ideas complejas: Incluso en situaciones incómodas o difíciles, conviene encontrar un camino más constructivo para exponer lo que pensamos.
Autoestima, empatía y constancia
Quienes practican la asertividad suelen tener una buena autoestima y muestran empatía hacia los demás. Algunas personas nacen con esta habilidad de manera natural, pero, en la mayoría de los casos, es necesario trabajarla de forma continuada. En mi caso, llevo muchos años cultivándola y no lo siento como una carga; al contrario, la recompensa hace que valga la pena cada esfuerzo.
Dos sencillos tips para entrenar tu asertividad
A continuación, comparto dos ejercicios que pueden servirte de inspiración si deseas entrenarte en asertividad:
- Ejercicio de revisión diaria antes de dormir
- Escoge una interacción amigable del día (por ejemplo, la charla durante la comida con un compañero de trabajo).
- Evalúa esa conversación de 0 a 10 en asertividad.
- Dedica uno o dos minutos a pensar en algún pequeño cambio que pudieras haber hecho para subir al menos un punto esa nota.
- Autoevaluación tras una conversación difícil
- Cuando ocurra una situación de tensión, busca un momento a solas para analizar:
a) Lo que hiciste bien: Recuérdalo con detalle y déjalo registrado mentalmente.
b) Lo que te habría gustado no hacer o decir: No para reprocharte, sino para buscar una forma más sana de actuar si se repite un escenario similar.
c) Revisa tu actuación, sin centrarte en la respuesta de la otra persona: En esta fase, lo importante es enfocarte en lo que puedes cambiar por tu cuenta. Con el tiempo, incluirás también la manera de marcar límites a los demás de forma asertiva.
- Cuando ocurra una situación de tensión, busca un momento a solas para analizar:
Un proceso continuo hacia el equilibrio emocional
El número de posibles interacciones humanas es infinito, por lo que la asertividad requiere aprendizaje y práctica constantes. Con el paso del tiempo, notarás cómo tus relaciones mejoran, se vuelven más sanas y productivas; además, tu relación contigo mismo se vuelve más armoniosa.
En mi experiencia, la mejor manera de describir el beneficio obtenido tras trabajar la asertividad es este: Equilibrio emocional.
Próximamente: ¿Puede el silencio ser asertivo?
En el próximo texto profundizaremos en la posibilidad de que el silencio, en ciertas circunstancias, pueda ser otra manifestación de asertividad. ¡No te lo pierdas!