Decisiones en pareja: Estrategias para resolver conflictos de opinión (Parte 2)
En la primera parte de este tema vimos las siguientes estrategias:
Definir el problema con claridad.
Explorar intereses, no posiciones.
Continuamos hoy sin más preámbulos nuevas estrategias que nos faciliten en el día a día la complejidad de debatir o discutir algunos acuerdos con nuestra pareja.
Estrategias para resolver conflictos de opinión
Ganar ambos es posible si…
- En lugar de pensar «¿Cómo hago para salirme con la mía?», planteas: «¿Qué podemos hacer para que ambos estemos satisfechos con esta decisión?»
A veces, será encontrar un compromiso; otras veces, significa alternar quién lidera ciertas decisiones. - Evitas las frases absolutas tipo: «yo siempre cedo» o «tú nunca cedes»
Este tipo de afirmaciones absolutas pueden dinamitar la comunicación. Es importante que ambos sientan que sus opiniones son valoradas y consideradas en el proceso. - Revisa tus emociones, que no te nublen el juicio y sueltes frases como «No me escuchas nunca» o «Esto demuestra que no me respetas» pueden transformar una conversación en una batalla campal. Recuerda que el conflicto no es contra tu pareja, sino contra el problema que están tratando de resolver juntos. Tomarse un momento para calmarse y volver a centrarse en la cuestión concreta puede marcar la diferencia.
Marcar la diferencia
- Decíamos hace un momento que tomarse un momento puede ser clave, respira y recuerda que lo que tratas es de encontrar una solución no de alargar o engordar la discusión.
- Si no consigues, a pesar de tomarte ese momento de respiro, seguir la conversación con cierta cordura retírate, explica como te sientes y porque no puedes continuar en ese momento, este simple gesto puede evitar que se produzca un daño irreparable. Te pongo un ejemplo: -“En este momento no puedo continuar con este tema, me siento –agotada / nervioso / cansado-, te propongo que lo retomemos –mañana / después de cenar/ deja que me dé una ducha y me relaje– con las ganas y la energía que este tema necesita”
- Nota para los que quieran ganar puntos extras: Puedes intentarlo con una buena taza de café o té de por medio. No es una solución mágica, pero siempre ayuda a suavizar el ambiente.
- El lugar es fundamental, imagina que la conversación se inicia en la cocina, con todos los bártulos de la comida encima de la encimera, con desorden, un fuego que si no vigilamos se nos va a quemar la comida… nuestra atención va a estar dividida y puede parecer una tontería, pero esto en lugar de sumar para llegar a un acuerdo va a restar y mucho. Buscar un lugar tranquilo, un momento donde no hay una llamada pendiente, una alarma que suena o una televisión de fondo con el telediario dándonos las “buenas” noticias de cada día.
- Un espacio seguro no se crea en un día. Es algo que se construye con cada conversación, respetando los límites emocionales del otro y demostrando, vez tras vez, que la relación siempre es más importante que tener la razón. Si ambos se sienten valorados y escuchados, cualquier decisión, por difícil que parezca, se vuelve más fácil de abordar juntos.
Ya casi lo tenemos…
Una vez que hayáis llegado a una decisión, el siguiente paso es asegurarse de que ambos estén de acuerdo en cómo implementarla. Esto evita malentendidos y posibles discusiones posteriores.
Un simple: «Entonces, ¿quedamos en que yo me encargo de esto y tú de aquello?» puede salvar muchas frustraciones.
No todas las decisiones serán perfectas desde el principio, y está bien. Revisar cómo va la implementación y estar abiertos a hacer ajustes demuestra flexibilidad y compromiso con la relación.
Reflexión final
Tomar decisiones juntos no se trata de quién tiene razón o quién cede más. Se trata de encontrar una manera de honrar la individualidad de ambos mientras se trabaja hacia un objetivo común.
Si sientes que las decisiones en tu relación son un terreno minado, recuerda que siempre hay recursos y herramientas para mejorar. Desde sesiones de coaching para fortalecer la comunicación, hasta pequeños cambios en el día a día que pueden marcar una gran diferencia.
Porque, al final, una pareja no se mide por la ausencia de conflictos, sino por la manera en que los enfrenta y los resuelve. Y si te sirve como inspiración: ¡la mayoría de las grandes alianzas en la historia comenzaron con desacuerdos!
Estoy aquí para ayudarte a implementar todas estas herramientas en tu día a día, porque pedir ayuda nunca es una debilidad, al contrario, es una fortaleza.