Relaciones de Pareja

Expectativas no expresadas: el enemigo silencioso de la comunicación en pareja

comunicación en la pareja

«Debería saberlo» Estas dos palabras son, con frecuencia, el origen de numerosos malentendidos y conflictos en la pareja. Las expectativas no expresadas son pensamientos o deseos que asumimos que el otro debería saber o adivinar.

Este fenómeno, común en muchas relaciones, puede desgastar incluso los lazos más fuertes. En este artículo, exploraremos cómo abordar este desafío.

¿Qué son las expectativas no expresadas?

Son aquellos deseos, necesidades o creencias que damos por sentado que nuestra pareja comprende, sin haberlas comunicado claramente, o sin habernos asegurado que la otra parte ha entendido de forma clara y concisa.

Volviendo al famoso “debería”, en realidad es una suposición que hacemos nosotros sobre cómo debería actuar nuestra pareja, cómo deberían resolverse los conflictos o incluso cómo debería ser la relación. A menudo esos “debería” surgen de nuestras experiencias previas, creencias culturales o modelos de relación que hemos observado previamente, como pueden ser las de nuestros padres o abuelos.

Algunos ejemplos comunes

Veamos algunos ejemplos clásicos donde una parte espera que la otra cumpla una serie de requisitos aparentemente obvios.

  • Esperar que tu pareja recuerde fechas importantes.
  • Suponer que deben saber lo que te molesta o te encanta.
  • Pensar que deberían actuar de cierta forma porque «es lo normal» o «así se hace».
  • Hacer determinadas tareas que nunca han sido su responsabilidad, pero para ti -ya va siendo hora-.
  • La forma en la que tendrían que apoyarnos ante una determinada situación.

Así en nuestro cerebro rumiantes empiezan a generarse pensamientos recurrentes del tipo:

  • Con el tiempo que llevamos juntos…
  • Las veces que ya hemos pasado por esta situación…
  • Es de una lógica aplastante que debería haber sabido (hecho, reaccionado de x manera) …
  • Mira que se lo he dicho veces…
  • No doy crédito que haga (diga, se ría, se queje, llore) …
  • No doy crédito a que no esté haciendo…
  • ¿Por qué tengo que pedir lo mismo una y otra vez?
  • ¿En serio que no ve que necesito…?
  • Nunca soy la prioridad, siempre hay algo que es más importante que yo

¿Por qué son tan problemáticas?

De nuevo al final de estas frases que rumiamos reaparece una y otra vez: DEBERÍA… y lo único que conseguimos es generar frustración y resentimiento cuando no se cumplen las expectativas.

En realidad, en muchas ocasiones resulta que la otra persona ni siquiera es consciente de que existían esas necesidades por nuestra parte, o aun siendo consciente no tienen la menor idea de cómo afrontarlo, o no sienten que tengan porque “cargar” con esa necesidad que no olvidemos es nuestra y sólo nuestra.

La consecuencia de todo esto es que, en primer lugar, vamos a generar conflictos innecesarios, y en segundo lugar, de forma lenta y paulatina se produce una desconexión emocional de la otra persona.  

Cómo resolver y abordar las expectativas no expresadas

  1. Identifícalas: Reflexiona sobre tus propias expectativas y pregúntate si las has comunicado claramente, no para ti, si no claramente para la otra persona, es decir asegúrate que el mensaje ha sido recibido. Hasta donde yo sé, la ciencia no ha podido demostrar que un ser humano tenga el don de leer la mente de otra persona.
  2. Abre el diálogo: Habla con tu pareja en un momento tranquilo y libre de tensiones. Usa frases como: «Me he dado cuenta de que espero ciertas cosas sin decirlas, y quiero hablar de ello contigo.»
  3. Sé específico: En lugar de decir «quiero que me apoyes más», explica qué acciones concretas significarían apoyo para ti. Otro ejemplo, en lugar de «Quiero que seas más atento», prueba con «Me gustaría que pasáramos más tiempo juntos los fines de semana».
  1. Escucha sus expectativas: Da espacio para que tu pareja también exprese lo que espera de ti.
  2. Negocia: No todas las expectativas serán cumplidas, pero llegar a acuerdos puede fortalecer la relación, es decir, que no tiene por qué ser su obligación todos tus “deberías”, al igual que tú tampoco estás para cumplir todos sus “deberías”.

La comunicación efectiva no sucede de la noche a la mañana, pero con paciencia, compromiso y herramientas adecuadas, es posible.

No dudéis en pedir ayuda a un profesional si sentís que toda esta teoría está muy bien, pero no sois capaces en este momento, y con los recursos de los que disponéis de llevarlo a la práctica, reconocerlo no es una debilidad, al contrario, reconocerlo y tomar acción es una fortaleza.

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